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Entre el pueblo de Lake Louise y Jasper se extiende una de
las carreteras más excepcionales de los parques nacionales
por su grandeza escénica y la variedad de puntos de
interés. Corre norte-sur siguiendo el Great Divide.
Todo el terreno que atraviesa la carretera está enmarcada
de glaciares y los rasgos dejados por este fenómeno
asombran al observador. Sin embargo, no todos los glaciares
han desaparecido. Más de cien están visibles
desde el camino entre Lake Louise y Jasper. Además,
es uno de los mejores caminos para ver la fauna, pues no es
raro encontrar osos grises y pardos, venados, cabras, alces
y coyotes entre otros.
Seguro que el punto focal para la mayoría de viajeros
es el Glaciar Athabasca, su lengua tiene una extensión
de 325 kilómetros cuadrados. Es el campo de hielo más
grande en las Montañas Rocosas.
Un glaciar se forma cuando más nieve se acumula en
un año que la que se funde, pero toma grandes cantidades
de nieve para crear la presión necesario para formar
un glaciar. El Campo de Hielo Columbia recibe en exceso de
7 metros por año.
El Glaciar de Athabasca se puede ver desde cerca en el tour
obligado en Snowcoach. La compañía Brewster opera
una flota de 19 vehículos especiales de Mayo a Septiembre.
La capacidad de los Snowmobiles es de 56 pasajeros, pesan 25,000
kg y se desplazan a una velocidad máxima de 42 km/h.
El tour completo tiene una duración de 90 minutos y
los participantes tienen tiempo de caminar arriba de 365 m
de hielo y maravillarse con los alrededores.
Del Campo Columbia surgen ocho glaciares: Athabasca, Dome,
Kitchener, Stutfield, Columbia, Castlegar, Brice y Saskatchewan.
En todas direcciones, uno esta rodeado del hielo, y se siente
transportado a otra era. |